Rosa

Viaje Interior

ROSA

Todo comenzó en Octubre de 2014, con muchas ganas e ilusión llevaba ya una serie de años (diez años) practicando yoga con idas y venidas con Carlos, y nunca se me había ocurrido hacer la Formación, pensaba que era para gente que quería formarse para dar clases de yoga, y no era esa mi intención.

 

Pero de momento, me llamó la atención, y quise informarme de qué iba el tema, y después de algunas dudas sobre si con alguna dolencia que tengo soportaría las 3 horas de clases de los jueves, decidí empezar.

Y estupendo, los dos primeros meses, muy bien. Aprendiendo muchas cosas nuevas sobre yoga o sobre nosotros mismos. Pero en Diciembre tuve una intervención quirúrgica, y tuve que parar la formación, todo ese mes, para recuperarme bien, pero no perdí el contacto, y me pasaban los apuntes.

 

En enero volví, otra vez con muchas ganas y fuerza, y en esos dos meses todo fue bien. Pero llegó ¡un bajón! en el mes de marzo. Para mí inexplicable. No podía ir a clases, no entendía nada, no quería contacto con la gente. No sé que me pasó. Incluso me planteé dejarlo todo. Hablé con Carlos y con María, y les dije que no podía seguir. Mi cuerpo y mi mente me lo impedían.

 

Le estuve dando muchas vueltas a la cabeza, pensé en otras posibilidades, cómo unirme al grupo de 2º que yo conocía, pero me dijo Carlos que ellos llevaban otro ritmo y que era imposible.

 

Entonces de buenas a primeras una voz interior me dijo: “No te lo puedes perder”.

 

Y con mucho miedo al principio, volví. Me acogieron todos/as con besos y abrazos que me hicieron llorar. Y me sentí muy querida. También en ese tiempo algunos del grupo se habían puesto en contacto conmigo, y les agradecía que lo hicieran, pero me sentía muy mal.

Poco a poco todo volvió a la normalidad, empecé a relajarme, y ver que “no pasa nada”.

 

En el mes de mayo, volví a tener otro problemilla que afortunadamente se ha resuelto muy bien, ya que mi padre ingresó en el hospital, y estuve unos cuantos días sin poder ir. Pero cómo casi todo pasa “por algo”, la enfermedad de mi padre sirvió para desbloquear un nudo que yo tenía en mi corazón, y sentir mucho amor y compasión por él. Y de paso por el resto de la gente.

 

Durante la Formación hemos ido aprendiendo a romper barreras, nudos, formas de pensar. Es como si se quitara un gran lastre de encima.

 

Ves la vida, lo bueno y lo malo de otra forma. Cambias totalmente de forma de pensar y te das cuenta de las cosas que son realmente importantes.

 

Es cómo si tuvieses un poco más claridad mental para ver las cosas desde otro ángulo.

 

Y los cambios no sólo los veo en mí, sino también en la gente cercana que me rodea.

Superé esa forma de ver “la soledad” que yo sentía que vivía. Ahora me doy cuenta de la vida y todo lo que tengo alrededor. Y que merece la pena vivir cada minuto bien, a gusto, feliz. Estés haciendo lo que estés haciendo.

 

Tengo más silencio interior, hago cosas que me hace feliz a mí o a los demás, quiero y tengo curiosidad por estudiar y saber más sobre estos temas y otros más. Fitoterapia, a tocar las castañuelas…ilusiones!

 

Pongo atención en lo que hago y lo disfruto. No siempre lo consigo, a veces me distraigo. Pero me doy cuenta y vuelvo.

 

Sé que la Formación no termina en Junio, que es un camino que hay que seguir trabajando, y practicando y lo haré muy gustosamente.

 

Quién sabe por qué caminos me llevará!”

 

Rosa