Rocío Bernárdez Mazario

Viaje Interior

ROSA BERNÁRDEZ MAZARIO

“…Que el mejor momento siempre es ahora!

La formación de yoga es una herramienta de conocimiento en sí, la cual a través de la práctica descubrí que el único lugar donde existe la vida es el momento presente.

Estaba en búsqueda antes de empezar la formación, en búsqueda de no se de que ¿de la felicidad?, no lo se realmente pero la sensación era de necesidad de encontrar algo,…a través de la formación descubrí que la búsqueda de lo que esperas encontrar no está en el exterior que te rodea sino en tu propio interior, en tu propia verdad, esa conclusión me llevó a observarme a través de la meditación, observar mis pensamientos, observar mi conducta y me dió la oportunidad de descubrir en mi, aquello que me gustaba y aquello que no me gustaba; es duro reconocer las cosas que no nos gustan en nosotros mismos pero cuando te ves con la capacidad de deshacerte de tus propias caretas, de elegir y poder cambiar…es maravilloso, a veces es como un juego, reconoces o tomas conciencia de alguna actitud que no te lleva a nada, pues cambia!! coge otro camino, otra opción y así vas dirigiendo tu vida, vas creando tu personalidad, por eso para mi el yoga es creación, es movimiento porque en el propio movimiento el objetivo es encontrar nuestro equilibrio, nuestro eje, nuestro propio centro, y el búsqueda de esa armonía te descubres a ti mismo tal como eres, aceptándote, cambiándote, creciendo…en el movimiento.

 

Durante la formación poco a poco vamos descargando nuestra propia mochila, acumulamos menos quejas, dejamos atrás experiencias malas, personas que no nos aportan, y a la vez que descargamos cosas inútiles vamos cargando en ella lo que realmente es útil.

 

Normalmente los demás buscan la estabilidad, pero ¿qué es la estabilidad? si la única estabilidad que tendremos será cuando nuestro viaje haya terminado, no busques la estabilidad ahí afuera porque la vida solo te dará vivencias. Busca la estabilidad en tu propio interior.

 

La formación me aportó una oleada de frescura a mi vida y ahora más que nunca necesito interactuar con el mundo, vivir experiencias nuevas, tantear nuevos horizontes, conocer gente inexplicable, ver lugares insospechables, observar cada detalle, cada sonido y cada aroma que nos regala la naturaleza, quiero tener cosas que contar, recuerdos de los que acordarme, presente que vivir y futuro en el que pensar, quiero llorar por aquellos que conocí y dejaron una huella en mi al marcharse, reírme hasta quedarme sin aliento con aquellos que me sacan una sonrisa cada día, comunicarme sin palabras, luchas por conservar a los que quiero y apartarme de los que no me gustan, tener miedos y poder vencerlos, quiero dar las gracias a cada persona que me aportó algo y decirles que les quiero, quiero ver el sol cada amanecer, sentir el frío, el calor , el aire, el mar, bailar hasta el amanecer, correr bajo la lluvia, meditar, tomar decisiones complicadas, aprender algo que se quedó estancado, gritar cuando nadie me oiga, sentir la recompensa de un sacrificio, quiero que me respeten, me acepten y no me juzguen, quiero ayudar a los demás, abrazar a alguien que lo necesite, aceptar una mentira y aceptar una verdad sincera, quiero perdonar y sentirme perdonada cuando me equivoque, sacar mis gafas de color y ver la luz en la oscuridad, trabajar en lo que me gusta, luchar y rendirme, esperar y salir corriendo cuando sienta que es el momento pero sobre tod quiero aprender y seguir enamorada de esta vida.

 

En conclusión, una de las cosas más importantes que me aportó esta disciplina es el largo camino de aprendizaje que aún me queda por delante, y al que sigo cada día con entusiasmo, porque realmente lo que a mi me hace feliz es la sensación de crecimiento y superación”.


Rocío Bernárdez Mazario