Eva Cartés García

Viaje Interior

EVA CARTÉS GARCÍA

“Me aportó claridad.

 

Yoga es la llave que abre mis puertas y ventanas a la vida, cada mañana con la práctica, a veces más otras menos pero abrimos y ventilamos.  Salimos a la luz.

 

La formación fue un guía que me ayudó a alumbrar ese camino hacia la montaña. La formación no desaparece pues está en el día a día, ayer y hoy se hacen instantes de claridad, amor y sabiduría.

 

Siempre quise hacer yoga pero lo posponía y el deseo de aprender se hacía cada vez más fuerte hasta que un día acepté seguir mi intuición. Me puse en contacto con Carlos y fui a una clase después a un retiro y ese mismo verano decidí entrar en la formación.

 

Llamé a la puerta, vacié mi mente de prejuicios y me agarré a esa decisión de continuar mi camino en ascenso, siempre subiendo cual cabra montés, sin pasos rectos sino a izquierda y a derecha. Rompiendo barreras, quitando corazas despertando a la vida que se me abría con el yoga. A veces descansaba me metía en una cueva para estar conmigo misma y asimilar, asentar, aprender y volver a salir mejor que antes. Esta cabra subía sin abandonar su lento camino y cada día se hacía más fuerte.

 

La formación de yoga me aportó fuerza.

En cada aprendizaje, cada despertar, cada ventana abierta sentía una gran fuerza interior. Mi cuerpo se puso fuerte, mi espíritu también.

Cada caída, cada cierre no era un descenso sino una imploración, una necesidad de parar y reflexionar lo que iba experimentando. Demasiado cerebral analizaba cada situación y me dejaba llevar por los miedos, las paranoias y los prejuicios hasta que volvía a mi centro.

Yoga me ha dado un CENTRO. La práctica ha hecho que todas esas historias negativas se vuelvan puras lecciones enriquecedoras cuando vuelvo a ese centro, a mi REALIDAD.

 

La formación me aportó continuidad, perseverancia.

Yoga me ha ayudado a afianzar, a tomar decisiones sin miedo. Me ha ayudado a afianzar esas decisiones y no abandonar.

No me rindo.

 

La cabra montés no se rinde, sigue su camino, de un lado a otro, a veces a saltos otras deteniéndose en su soledad pero nunca abandona su sendero. Sube. Camino de la perfección es su proceso.

 

Practicaba mucho y eso me ayudó a romper corazas a tener ganas de vivir y expresar esas ganas. Volví a dibujar, a coser, a bailar, a jugar con mi niña, en definitiva a vivir.

La lucha que se pierde es la lucha que se abandona y quiero VIVIR.

 

La formación me aportó una gran familia.

No sólo la práctica hacía que puertas y ventanas se abriesen sino también el AMOR. Poco a poco y gracias a esos compañeros y compañeras tan lindos que me han tocado en este grupo y a Carlos, claro, he ido confiando más en mi. Me han enseñado con su amor, su sencillez y calidez que no hay nada más importante que ESTAR AQUÍ PARA VIVIR EL AHORA, disfrutando de todo y lo que tenga que ser bienvenido sea, pues será una auténtica BENDICIÓN.

 

La formación me aportó  y me sigue aportando cada día. Pues todos los días hay lecciones nuevas, nuevas experiencias que sin la atención, la calma y el silencio que taaaanntooo nos repite nuestro profe es imposible apreciarlas, sentirlas. Días bien, días mal, eso es la vida y así nos vamos formando si estamos atentos pues lo que más nos aporta es saber cómo funcionamos, cuál es nuestra identidad y respetar las formas de hacer, de amar y de crear como un ciclo que se repite una y otra vez. Una formación dentro de nosotros mismos. Un amor ancestral.

 

Gracias a todos: Carlos, Marian, Amparo,Paula, Cristina, Sara, Gabriel, Pedro, Jacob, V. Inia, Maria Terrada, Jorge, María Cuaresma, Adriano, Rosa, Yolanda, Silvia, Manuela, Susi, Lola, Pilar, Virginia.”

 
Eva Cartes García