Cinta de Thor

Viaje Interior

CINTA DE THOR

“MI ESPACIO INTERIOR: MI VIDA UN CAMINO DE CRECIMIENTO PERSONAL.

 

Nací una madrugada fría de invierno y cumplí con los deseos de todos era una niña después del primer varón. Siempre he sido lo que los demás querían que fuera, incluso estudié la carrera de derecho porque mi padre lo quería así y a mí me daba igual. Cuando comencé a trabajar lo enfoque  en la dirección que me propusieron y no salió tan mal.

 

 Siempre he sido una “gran amante de esta vida”. Recuerdo que mis hermanos se solían reír de mí cuando yo decía repetidamente que era un privilegio vivir en mi Punta Umbría, con mi perro y llevando mi vida en general.

Cuando comencé yoga con Carlos, ya venía de años de “Yoga amoroso” con José Manuel surgió después de un accidente de tráfico, con  el que volví a nacer. Realmente fue un renacer, un cambio de vida, de trabajo, de pensamiento…y comencé mi camino de la mano del yoga.

 

Comencé las clases con Carlos en octubre de 2012, ya llegué enferma, aún no sabíamos que era pero me retorcía de dolor abdominal. Creíamos que mi cuerpo me estaba diciendo algo por mi forma de vivir tan absorbente, tan perseverante, tan en busca siempre de la perfección…Tenía que parar y empezar otro camino y así fue, un raro cáncer de mama en estadío avanzado me cambio la vida y el yoga todavía más. Por segunda vez el yoga aparece en mi vida ligado de alguna manera a un renacer.

 

Con el yoga aprendí a respirar, aprendí a aceptar mis limitaciones, a vivir mis días con plena conciencia, a darle importancia a las cosas que realmente la tienen y a no preocuparme del después, del mañana

 

Nunca hubiera podido superar las pruebas y los días de quimioterapia paliativa, los tac, las gammagrafías Oseas, los resultados…con el yoga aprendí a permanecer en una cama de hospital llena de agujas y disfrutar del momento, desapegándome de lo que le estaba pasando a mi cuerpo y conectando con plena conciencia en mi momento único, en mi espacio interior, pasando horas y horas inerte, sin pensar en nada, arriba en ese lugar de mi mente que descubrí, donde no existen pensamientos, ni pasado , ni mañana ,solo ahora… Encontré un estado de ausencia corporal, pero de presencia mental, de plena conciencia de que aún estoy viva.

 

Sé que el camino del crecimiento personal es largo y que va en paralelo con esta vida terrenal que llevas. A veces pienso, que no me estoy muriendo sino que mi cuerpo ha vivido tan intensamente cada pena, cada alegría, que ya necesita parar y  descansar.

 

Hoy, dos años después sigo conviviendo con un cáncer terminal de la mano del yoga. El yoga me acompaña en mis días buenos, pero en los más importantes, en los que más lo necesito son en los menos buenos, me hace tener plena conciencia de donde estoy, que es lo que hago o como lo hago.

El yoga me ha dado una ACTITUD, una forma de actuar ante cualquier acontecimiento de mi vida.

 

Procuro vivir intensamente cada momento como si fuera el último; yo no pensaré en la muerte, sé que llegará más pronto que tarde, pero yo no la estaré esperando y mientras seguiré viviendo con mis grandes limitaciones, aceptándolas, mimándola y creciendo a mi manera acompañada de todos aquellos que queráis permanecer a mi lado, de mis hermanos, mis sobrinos, mi madre, mi familia, mis amigos……mi querido Torcuato.

 

Gracias a todos por contribuir en la construcción de mi camino y en especial a ti Carlos por estar ahí.”

 

4 de Diciembre de 2014

Cinta de Thor