Amparo G.I.

Viaje Interior

AMPARO G.I.

“MI PASO POR LA FORMACIÓN.

 

Ahora más que nunca creo firmemente que todo te llega cuando te tiene que llegar.

Digo esto porque justo el año antes de empezar la formación, quise apuntarme en el grupo anterior pero aún no sé por qué, no lo hice.

Hoy sé, que era porque me estaba esperando “mi grupo”, mi momento.

 

Ha sido tanto y tan grande lo que me ha aportado hacer la formación que me llevaría horas escribiendo, porque para mí no hay una sola frase que defina toda la luz que ha llenado mi ser.

Me encantó el apodo que un día Carlos me dijo .. “eres la iluminada” .. jeje. Así me siento, iluminada, como si un rayo de sol potente se hubiera apoderado de mí y me hace brillar día a día.

 

Empecé la formación llena de dudas, con todo, con todos, principalmente de mí misma.

 Mi baja autoestima, los grandes problemas que se adquieren al ser madre y padre a la vez durante tantísimos años, el gran descoloque emocional que tenía porque a veces la sociedad te empuja a creer que estar sola sin pareja es como un pecado o algo así..etc..etc., en fin que aun llevando algún que otro año haciendo Yoga, no acababa de “encontrarme”.

 

Venía de haber probado con varios profesores, pero con ninguno encontré el camino del Yoga como un camino de AMOR, ante todo de AMOR por mí,  o por lo menos yo lo sentía así.

 

Ha sido Carlos, con su buen hacer, con su Yoga amoroso, el que me cautivó para seguir queriendo avanzar  por ver si cambiando mi actitud frente al enfoque de la vida, podía ser un poquito más feliz, porque yo sentía y siento que hay mucho amor en mí y no sabía o creía no saber expresarlo.

 

Jamás llegué a imaginar que mi vida cambiara tanto, que yo haya cambiado tanto.

El haber conseguido vivir en mi presente, sin pensar en lo de atrás ni en lo que pueda venir,  me ha dado tanta claridad para ver las cosas y tanta quietud para enfocar los problemas, que me parece un milagro de  que yo que me ahogaba en un vaso de agua, ahora todo lo tome con calma y que no me quería nada, a ahora levantarme sintiéndome guapa cuando me miro al espejo.

 

Sé que es un camino que dura toda la vida, ha sido hasta ahora algo durillo, pero no pienso desistir, porque me encuentro mejor que nunca, aún con mis limitaciones físicas hago mi Yoga, lo adapto a mi limitación y eso me hace feliz.

Y he comprobado que a más meditación menos medicación. Me encanta meditar, me da mi centro, mi equilibrio, noto que mi respiración ha cambiado, noto que me escucho, que mi cuerpo habla, que mi tobillo y todo lo que tengo por ahí cortado que me fastidia, tan sólo con ponerle amor, dedicación y respirarlo, va mejorando, sin necesidad de tomar medicamentos.

 

Me quedan mil cosas que decir, porque no acabaría nunca de expresar todo lo bueno que me ha aportado y me sigue aportando el Yoga.

 

Para despedirme, agradecer en primer lugar a Carlos por compartir su gran sabiduría con nosotros, a Marian por estar ahí como apoyo en las clases y por supuesto a todos mis compañeros que han hecho que me sintiese cómoda y querida.

 

Para mí el Yoga es  AMOR.”

 

Amparo G.I.