Encontrando un camino: el punto justo de la práctica

Encontrando un camino: el punto justo de la práctica.

Encontrando un camino: el punto justo de la práctica

“Las palabras señalan una experiencia, pero no son la experiencia”

Erich Fromm

“El yoga se muestra si no matas al pájaro”

Carlos

Hemos hablado tantísimas veces de la importancia de no  perderse en la postura, de encontrar el punto justo de la  práctica, que hoy vamos a explicar un poco todo este tema.

El punto justo de  la práctica implica tener una intención, una constancia, un corazón.

La intención radica en darnos cuenta que  más allá del ego hay algo más. El ego es algo importante, pero no es lo más importante en el camino. En los primeros años de práctica de yoga hay que ir creando condiciones para acallar un poco a este pequeño protagonista llamado ego, que siempre quiere figurar en todas las portadas.

Para  ello trabajamos la calma, aquietado el  ruido mental y olisqueamos lo  que hay detrás. En ese silencio que va abriéndose espacio dentro de uno sientes que no hay tanta fragmentación en multitud de yoes, valoraciones, enjuiciamientos, competiciones y demás características de nuestro amigo ego.

Entonces,  la intención al inicio es estar atento internamente a otras cualidades que nacen de  uno que no son las  egolatras habituales. He nombrado alguna, calma o silencio, pero hay muchas más.

La constancia implica que todo  nuestro ser ha de estar atento en aprender a vivir atento, es decir a aprender a “vivir vivo”. Por tanto la práctica en realidad es permanente, uno practica las 24 horas. Cuando empezamos la práctica  en  esterilla nos va haciendo comprender diferentes cualidades, nos van anclando, enraizando adecuadamente, pero para  ello resulta esencial tener bien clara la  intención, y no perderse dando demasiadas vueltas en los permanentes camuflajes para no vernos. Tras la constancia se encuentra la Voluntad. Amiga de la  Voluntad es la Conciencia. La Conciencia nace del pequeño acto cotidiano de darme cuenta.

El corazón es la base, el corazón es el alimento, es la dulzura, la miel, el disfrute, el sentir, la comprensión, la entrega, es decir lo es todo. Porqué todo late, y todo late en uno. Lo que queremos decir es que es  una pena perder la vida tras los caprichos del ego habiendo tanta hermosura dentro de nosotros, y que el yoga al ir resquebrajando capas en una vía de penetración, a veces lacerante, hacia lo íntimo de  uno te muestra un corazón, y sólo cabe vivirlo.

“Wish you were here”-Pink Floyd”Walk Away”-Ben Harper

Carlos Serratacó
yogaymeditacion@gmail.com
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