Cultivando el amor o modos de enraizar ahimsa o la no violencia

Cultivando el amor o modos de enraizar ahimsa o la no violencia.

Cultivando el amor o modos de enraizar ahimsa o la no violencia

“El amor cura”

“Artículo dedicado a todos los refugiados, a su interminable andar, a su valentía, a su búsqueda.

Refugiado no eres refugiado, eres familia, eres hombre, eres mujer, eres niño, eres niña”

 

Si nuestro cuerpo, nuestro espíritu, nuestra mente fueran un templo sagrado que requieren el mayor respeto o un jardín hermoso que solicita las mayores atenciones ya hemos ganado el primer paso para enraizar la no violencia o el amor.

Es el roce con lo íntimo de uno lo que nos va abonando las condiciones. De ahí, si ese roce tiene la dirección adecuada, el sentido profundo correcto, surge el sentir. Sentir es que siento, despierto mi sensibilidad, la despierto poco a poco desde lo profundo. Ese sentir me da comprensión de mí, y del mundo. Lo externo deja de ser tan agresivo, tan tenso, tan fragmentado. Pues la sensibilidad te va uniendo creando unidad a los fragmentos. Ya no hay mil yoes. Hay un sentimiento muy grande. Eso es amor, amor que nace de lo íntimo, no amor conceptual.

Junto al sentir ese centro que tanta veces hemos hablado. El centro se siente dentro, es físico, es mental, es emocional. Su eje, la columna vertebral, todo el sistema nervioso. Su centro, el corazón, que nos late y late el mundo. Sus pies, la realidad del enraizamiento. Su espíritu, el hálito que respiramos. Su cielo, esa mente que penetrándola te muestra el silencio que todo lo invade. En el silencio siento, veo y amo.

Un sentir, un centro. Sumemos más cositas: la presencia que es un estado de ser. Es decir el ser, aquello que no es los mil yoes se va manifestando. Uno es consciente, y como digo a los alumnos todo es excusa para alimentarlo. Vivir, no tan perdido en las vaguedades de una mente ansiosa o profundamente egoísta, anclada en pasado dichosos o sufrientes, o proyectando vaguedades que alimentan alguno de aquellos yoes. Vivir siendo. Vivir educando la atención en tu hilo de la existencia. vivir estando es lo mismo que vivir amando.

Un sentir, un centro, la presencia. Sigamos sumando: si soy, si siento, si estoy centrado, si hay un corazón nace entonces la entrega. Simplemente te entregas, nada más. Te rindes, sin más explicaciones. En calma eres, y eres dando como eres. No hay momento, hay entrega. Rendido sólo cabe sonreír, dichoso. Es una sonrisa que nace y evoca el corazón.

Un sentir, un centro, la presencia, la entrega. Todos ellos son una realidad. Todos podemos acceder cultivando con atención el jardín hermoso, respetando con profunda reverencia lo que somos.

¿somos? somos, somos todos.

“Gracias pan, gracias panadero, gracias transportista de pan, gracias agricultor, gracias semilla, gracias tierra, gracias lluvia, gracias aire”

“Entre dos aguas”- Paco de Lucía

“Capricho Arabe”- Tatyana Ryzhkava

Carlos Serratacó
yogaymeditacion@gmail.com
2 Comentarios
  • MO FEMO
    Publicado en 15:11h, 21 diciembre Responder

    Gracias por no renunciar a tu papel de guía.

  • Montse
    Publicado en 19:03h, 21 diciembre Responder

    Gracias por la luz. Seguimos…

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