Pequeños modos de desentrañar himsa o la violencia

retirotavira

Pequeños modos de desentrañar himsa o la violencia

Himsa es la violencia. Ahimsa es la no violencia.Cuando hablamos de yoga procuramos habitualmente en estos comentarios destacar que el planteamiento suele ir de lo grosero a lo sutil, es decir de lo más vasto a lo más imperceptible.
La violencia se puede ejercer gritando, pegando, haciendo daño de un modo claro, pero en este caso vamos a tratar sobre nosotros mismos, y luego pondremos algunos ejemplos de ejercer la violencia hacia otros.
En yoga nos interesa vernos a nosotros mismos, pues en la comprensión de uno mismo se encuentra la comprensión del conjunto.
Modos que nos ejercemos violencia, pondré alguna anotaciones que ya iremos ampliando junto a ejemplos de fácil entendimiento en cada uno de ellos:

 

  • La mente es el principal actuante, por lo que hay que aprender a observar la mente. Hay que aprender a observar los pensamientos. Hay que aprender a no identificarnos con todos los pensamientos que nos vienen a la cabeza. Hay que ganar “distancia” con ellos, de este modo surge la oportunidad de elegir.
Ejemplo: a la mente me viene: “Soy tonto, y encima estúpido, nunca me sale nada bien”. Posiblemente si reitero eso una y otra vez, efectivamente mi autoestima se verá afectada.
  • De los pensamientos que nos vienen a la mente hay que dar nombre a los pensamientos que nos hacen daño, a nosotros. Suelen ser pensamientos negativos, reactivos, tóxicos. Al darles nombre, nos damos cuenta. Al darnos cuenta les damos luz. Al darles luz van perdiendo fuerza. Al perder fuerza, y ganar esa “distancia interna”, podemos focalizar nuestra atención hacia otro tipo de pensamientos.
Ejemplo: “Todo es una mierda, me duele todo, estoy harto”. ahora desmenuzo y le doy nombre: “llevo seis meses sin parar de trabajar, no me doy pausa”. Ahora focalizo adecuadamente: ” No todo en la vida es trabajar, mi familia es importante, mi vida es importante, voy a empezar  a darme descansos para mí y los míos, así disfruto yo y a los que amo”
  • Nos hacemos daño también alimentando una imagen sobre nosotros que no se corresponde con nosotros. La propia sociedad, el entorno, los más cercanos, nosotros mismo vamos fijando una imagen que simplemente no somos. Yo llamo a eso vivir “bajo una imagen solidificada”.
Ejemplo: una niña lleva oyendo toda su niñez: “no vales para nada, eres una inútil”. O un mensaje social muy común: ” sólo vale el éxito, todo lo demás es un fracaso y tú eres un fracasado”. O el típico: “Soy culpable” o “eres culpable”
  • Los automatismos también ejercen violencia. Al vivir en muchas ocasiones bajo la rutina de lo conocido, sin una adecuada reflexión, entramos en espirales insalubres y densas, que no nos dejan vernos.
Ejemplo: “Para que le voy a dar un beso todas las mañanas o un abrazo todas las noches si vive conmigo, que lo haga él o ella” “Yo no quería este regalo en mi cumpleaños, estas flores, yo quería un fin de semana en el extranjero, menuda mierda de regalo”
  • En los tiempos que vivimos, donde la inmediatez parece tan importante, ésta se convierte en un generador de violencia al producirnos permanentes sensaciones de inmediatas respuestas, rompiendo la unidad interna y fragmentándonos.
Ejemplo: “Suene a la hora que suene, este donde este, siempre tengo que contestar el móvil o el wasap”. Añadiría una coletilla: “Sino no existo”.
  • El cuerpo está unido a la mente y ambos se alimentan y nutren. Una mente insana nos dará un cuerpo enfermo. Un cuerpo sin atención nos da una mente dispersa.
Ejemplo: “Tengo que hacer esto, tengo que hacer lo otro, tengo que hacer esto, tengo que hacer lo otro, tengo que hacer esto, tengo que hacer lo otro…ad eternum”
  • La alimentación no adecuada  produce violencia en los órganos internos, Cuanta más artificial o más rápido o no correctamente cocinado me alimente más violencia nacerá.
Ejemplo:  Estoy en el supermercado:” Me voy a llevar tres arroces con tomate con huevo, dos de spaguettis de carne a la boloñesa, tres bocadillos de tortilla, y un gazpacho ya hechos y envasados, eso de cocinar es una pérdida de tiempo, y yo, claro, no tengo tiempo de nada, además son de una buena marca, los preparo en un pis pas y están buenisimos”
Ya seguiremos. Suelo comentar en clase, que vamos a notar una progresión en yoga en cuanto note que en mi vida no hay tanto conflicto.
La violencia está ahí, no va desaparecer, pues todo se complementa y equilibra, eso sí, si vamos aprendiendo a vernos para dar luz, así las sombras nos harán menos daño,  a nosotros y a los demás.
Y sí es posible vivir una existencia más dulce o amorosa, y hay modos de cultivarlo, es decir de cultivar la no violencia, pero eso, es otro artículo.

 

Carlos Serratacó
yogaymeditacion@gmail.com
1Comentario
  • Leticia Haldón Pérez
    Publicado en 23:31h, 11 enero Responder

    Muy reflexivo,,,,,, mientras leo, vienen pequeños flashes de la clase de los jueves :))

    Los automatismo,,mi gran debilidad
    Es verdad q al vivir en muchas ocasiones bajo la RUTINA de lo conocido, sin una adecuada reflexión, entramos en un circulo dificil de salir, creo q por pereza, miedo, inseguridad, comodidad, el apego a ello, el terror de desaprender lo aprendido
    Las sombra, a veces son como gigantes q no nos permiten ver la luz,,q no nos deja vernos interiormente…..
    Gracias por hacer q esas sombras sean cada vez más pequeñas.

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