¡Desconectado! ¡Qué maravilla!

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¡Desconectado! ¡Qué maravilla!

Hace unos días el router hizo pluff, y dejo de funcionar. El router reparte internet en casa, y han tardado varios días en traer uno nuevo, y aquí estoy de nuevo “conectado”.
Desde niño me han gustado las palabras, bien, significado de conectado, ¿conectado a qué? Me gusta internet como herramienta, desde sus inicios y la disfruto, pero si no estoy conectado ¿Caerá el mundo de repente, y moriré aplastado? ¿Si estoy conectado significa que estoy pleno por estar en contacto y en plena conexión con mis semejantes? ¿Estoy conectado porque esta pantalla es un escaparate, un espejo?  y si me desconecto ¿El vacio se apoderara de mí?
La verdad es que son unas series de preguntas existenciales que me han llenado de congoja, de horror, de sentirme desplazado al estar unos días sin conexión, je.
No me ha llegado ningún correo de ninguna red social contándome algo del escaparate, ni tampoco he publicado en mi blog, no he contestado correos de amigos, y correos de trabajo, no he visto muchas cosas que veo por la pequeña pantalla al estar conectado.
Han sido unos días de dieta sin conexión. Salvo un breve momento en un bar inalámbrico.
Y no ha pasado nada. Bueno sí:
Planté unos almendros, y me costó mucho ahondar en la tierra. Quede con unos amigos, y pase el día con ellos, charlamos, reímos, compartimos. Estuve dando unos paseos por el campo. Otro día me estuve bañando en la playa.
A veces, es tan bueno desconectar para conectar. Y ya hablando un poco más sobre el tema resulta interesante que a veces la conexión por internet se convierta en nuestro único contacto con el otro. Conozco muchas personas donde esto es una realidad, y hoy sólo propongo que veamos que hay otras realidades para estar conectado, sin estar tan pendientes de un teléfono de última generación o de una pantalla inacabable despierta las 24 horas.
Hablo de estar conectado a un amigo, a un paseo para sentir  tu conexión con tus pies, a  tener en una conversación tu  plena atención conectada  en el otro, con el que estas comiendo, y no en la blackberry, o estar conectado contigo pintando, bailando, o meditando.
Es decir la inmediatez de la conexión telefónica o de internet, nos come la atención de lo que tenemos delante, y nos hace perdernos un cara a cara real, un cara a cara que permita acariciar con una mirada o con una sonrisa.
Hablábamos el otro día de fragmentos. Tanta información fragmenta. Estar disponible tecnológicamente permanentemente fragmenta también.
Ni me gusta contestar de inmediato a los correos o emails, ni me gusta salir corriendo a coger un teléfono, o si estoy en algo agradable, romper con ello para contestar el teléfono. Es decir no me gusta estar permanentemente en el juego de la inmediatez, de vez en cuando me gusta “escaquearme”, y ver que puedo “liberarme” por un rato. Hmm no quiero estar siempre localizado.
Planté los almendros mientras el pequeño Poirot me miraba, y yo le decía, “Poirot en primavera cuando el almendro se encuentre todo florido sentiremos un despertar de alegría”
Sería bueno desconectar de vez en cuando para conectar un poco más con nosotros y con los demás. Descansar de tanta información, de tanta dependencia tecnológica.
Ah, prometo aplicarme el cuento.
LA MÚSICA CUBANA – IBRAHIM FERRER

http://www.youtube.com/watch?v=6x6T5kjXPio&feature=related

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Carlos Serratacó
yogaymeditacion@gmail.com
6 Comentarios
  • Anónimo
    Publicado en 08:25h, 13 octubre Responder

    JAJA estuviste desconectado?? y q te izo ir al bar inalambrico?? tu conexion o tu desconexion….jaja mil besos!!! yo ahora ando conecta con el curro!!!! ohhh pero me encanta llegar a casa y desconecta con to!!!!!

  • Carlos Serrataco
    Publicado en 12:03h, 13 octubre Responder

    JEJEJ DUBLINNNNNNNNNNN ahora a veces hay que conectarse pa mandar papeles gestoría, jee, besos, tu me entiendesssssssssssss

  • Anónimo
    Publicado en 15:47h, 13 octubre Responder

    Un poco en respuesta a las preguntillas. En efecto, todo seguirá igual, el friki con su paranoia, según el caso, enganchado a la play, facebook, o cualquier otra forma de vida; el gusano con su rito, de capullo a mariposa; el niño con su “sol de la infancia y los días azules”, como dijo aquél, y cada cual con su historia…
    Pero qué bien hace esa “conexión a Internet” a ciertas personas, para las cuales se convierte en su tabla de salvación, es su única escapatoria a la soledad. “Interesante” no sería para mí la palabra, es “triste”, más bien eso. Y no es que tengan un móvil último modelo, o un portátil que es la hostia, no, es que tal vez no tengan NADA más. ¡¡¡Bendita tecnología!!!

    Por eso, me quedo con lo que sabían los griegos: “nada en exceso”, todo en su justa medida… La cuestión es: ¡¿sabe alguien cuál es la medida?! ;-()

  • Peter Wash
    Publicado en 17:08h, 13 octubre Responder

    Ah, era eso…
    Por un momento pensé que fuiste uno de los afectados por el affaire Blackberry.
    MUAHAHAHAHAHAHAHAHA

  • Carlos Serrataco
    Publicado en 16:33h, 17 octubre Responder

    hola anónimo and pequeño taoooooooooooo, síii bendita tecnología pero a veces cierta dieta de una dependencia ¿Creará más dependencia o menos apetencia?jejej

  • La fotógrafa bohemia
    Publicado en 14:30h, 28 octubre Responder

    creo que tambien me debería de deconectar me encanta esta entrada no se parece una necesidad ultimamente de esto….,

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